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Domingo, 13 de noviembre de 2005

SONRISAS

Nerea estaba hecha de agua de luna. Vivía en el país de las sonrisas sin dueño. En ese país se aprendía a sonreír, a reír, a carcajearse, se aprendía todo tipos de risas, sonrisas y carcajadas.
Nerea era muy impaciente y siempre estaba protestando porque tenía prisa por ir al país de los humanos para poner sonrisas en sus rostros.
Las profesoras le decían que tenía que aprender básicamente paciencia, que para poder poner sonrisas en algunos rostros humanos hacía falta una gran práctica y sobre todo mucha paciencia.
Nerea era joven, y como toda sonrisa joven tenía prisa por enseñar a reír a cualquier tipo de persona, pero las profesoras, sonrisas con mucha experiencia, le decían que su aprendizaje duraría exactamente dos vueltas de galaxia completa, y ante ese lapso de tiempo, Nerea se desesperaba, le parecía una eternidad, y consideraba que no era tan difícil poner sonrisas en los rostros de los humanos.


Las profesoras insistían, que era más importante aprender a tener paciencia, que enseñar a sonreír, de hecho hasta que no dejase de ser impaciente, no estaría preparada para ir al país de los humanos.
En el país de las sonrisas sin dueño sabían que el tiempo que tarda la galaxia en dar dos vueltas completas, era suficiente para templar los espíritus sonriente más impacientes.
Por fin llegó el día esperado, y Nerea podía ir al país de los humanos a realizar sus prácticas.
La primera tarea que tuvo que realizar completamente sola fue poner una sonrisa en el rostro de Irene.
Irene salía de la escuela e iba de la mano de su madre camino de casa, iba llorando porque no quería comer macarrones y Nerea pensó que podía instalar en la imaginación de Irene, unos macarrones trapecistas y malabaristas.
Ante esta idea, Irene comenzó a sonreír y su madre sorprendida aligeró el paso, para aprovechar el buen humor de Irene y que la comida fuese tranquila.
Nerea estaba muy contenta, su primera sonrisa sin dueño se había instalado perfectamente en la cara de Irene y volvió a su país para contar toda la experiencia.
Sus profesoras la felicitaron y le dijeron que ahora debía ir al país de los humanos, y quedarse allí , durante el tiempo que el sol se desplaza mil estrellas en le brazo de la galaxia, aproximadamente unos quinientas vueltas del país de los humanos alrededor de su estrella brillante.
En este segundo viaje Nerea iría acompañada de una sonrisa experta, porque tendría que entrenarse mucho hasta que pudiera poner sonrisas ella sola.
Durante mucho tiempo Nerea se dedicó a ejercitar, practicar, aprender, escuchar, comprender, mirar, acompañar y amar a los seres humanos sin sonrisa.
Ahora era consciente de lo importante que era la paciencia para poder ejercer como una sonrisa en busca de dueño.
Llevaba tanto tiempo entre frustrados, mutilados, heridos, huérfanos, torturadores, traficantes, pobres, solos y todo tipo de situaciones a las que se veían abocados los humanos que ya se sentía preparada para hacer sonreír a cualquiera.
Su penúltima misión consistía en poner una sonrisa en una madre que vivía en Sierra Leona, tenía un brazo mutilado y mientras su hijo de año y medio, con el brazo derecho también mutilado corría hacia ella, Nerea puso una sonrisa dulce en el rostro de la madre, que fue correspondida por una risa abierta de su hijo.
Un hombre joven observaba la escena, un médico de 28 años que aprendía a golpe de espanto a tener paciencia. Nerea pensó que aquel hombre merecía ser sabio, le regaló una sonrisa dulce y tierna para que pudiera transitar entre los humanos derramando bondad.
Aquel hombre envejeció sonriendo con dulzura ante los enfermos, y de algún modo sabía que aquella escena de juventud, de la madre y su hijo,en Sierra Leona, le habían cambiado. Nunca supo que había sido elegido por una sonrisa sin dueño, pero si sabia que sonreír con dulzura era lo único que se podía hacer en determinadas situaciones.
Nerea vive ahora en el país de las sonrisas in dueño, es profesora, y enseña a sus alumnas a tener paciencia, y a practicar sonrisas dulces y tiernas para que algún día encuentren dueño.

Por: María Luján López | Teuladí | Comentarios (7) | Referencias (0)

Comentarios

Es una historia muy bonita, María.

Sólo decirte que está bien escribir todo seguido, sin pensar, mientras duré la inspiración; pero luego deberías repasarlo, no tener prisa por ponerlo en internet, nosotros lo leeremos igual. Si lo repasas, te darás cuenta de, sobre todo, las repeticiones que tiene el texto y eso es muy fácil de depurar. Nos pasa a todos. Yo no tardo menos de una semana en colgar un texto desde que lo termino hasta que lo considero suficientemente repasado y, aún así, cuando los leo después de varias semanas, todavía encuentro ese tipo de fallos.

Ea... es sólo una sugerencia. Estas bonitas historias merecen un pequeño esfuerzo más ;)

Pablo A | 14-11-2005 12:54:52

Moltes gracies Pau. Espero esta semana tener tiempo para corregirlo y que quede un texto más agradable para la lectura.
Saludos cordiales.

María Luján | 14-11-2005 17:19:25

hola maría, que bonita historia, me hizo sonreir =) y recordar lo sencilla que puede ser la vida...
GRACIAS, saludos!!!

bibi | 14-11-2005 22:13:46

hola maría, que bonita historia, me hizo sonreir =) y recordar lo sencilla que puede ser la vida...
GRACIAS, saludos!!!

bibi | 14-11-2005 22:13:54

hola Maria, dias sin leerte y zas! sorpresa! sonrisa enorme en mi cara a leer esto! precioso! lindo! y necesario! Besotes y mil sonrisas para ti!muaaaaa

Bernat | 15-11-2005 16:48:21

Has subido un texto tierno y esperanzador. Pero coincido con Pablete, en que repites algunas palabras como "sonrisa, risas, humano" que, muy lejos de desvirtuar en alma del texto, dejan demasiada repetición en el ojo y en la mente del lector, y aunque ese puro sentimiento te salve, debes de repasarlo y reparlo antes, para que lo que demuestras salga junto con toda esa energía, fuerza y belleza que llevas dentro.
Un fuerte abrazo!

joseme | 16-11-2005 13:44:47

Acabo de descubrir tu blog, intentaré sacar ratitos para poder leerlo.
Me ha gustado mucho el cuento, es muy tierno.
Felices Fiestas.
Un beso, galleta.

Sara | 22-12-2005 12:58:58

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